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Mostrando entradas de diciembre, 2012

Sara Singer

Yo fui Sara Singer Fui el vaso con agua luego del sueño terrorífico de una niña. Fui el pájaro preso en la iglesia de Lajas una misa de gallo Fui la habitación trecientos uno del Hotel Young Un pasaje de la biblia anunció mi muerte Yo fui el invierno de 1972 en Jordania El café frío en el adiós de una pareja en Hungría Yo fui la flor carnívora exhibida en el botánico de Brooklyn el minuto cuarenta en una obra de Hans Zimmer Yo fui la muerte en un film de Woody Allen Fui una taza de porcelana Fui el infierno de mi padre El torturador de mi madre y ahora soy el engaño de esta mujer que escribe Por eso cada vez que su café se enfría, cada vez que toca la porcelana o pausa en el minuto cuarenta una obra de hans zimer percibe algo parecido al engaño Ama como un pájaro preso en la iglesia de lajas Siente como el infarto de una flor carnívora Vive como si fuese a despertar de un sueño de Sara Singer.

el curso del agua

"La luz ya había muerto entre nosotros" M. Teresa Andruetto
No tenemos una foto nuestra – dijiste –  Entonces recordé esa frase 
que del amante nunca existen fotos. Del amante se tiene, quizás, una pequeña muerte  evaporándose al sol de las tres de la tarde. Querías una foto, la única ventana posible Una foto con el peso de una piedra que pudiera explicar, porque lejos de allí eramos otros Una foto para desviar el curso del agua que valga el tiempo de una guerra. Luego terminamos, como terminan los amantes Vos te entregás a todo aquel que quiera llevarse un pedazo – sentenciaste y tenías razón. Ahora soy una mujer muda, inmóvil, como una foto, como la piedra que a mitad de la noche cambia el curso del agua. Y vos, seguís siendo el reflejo del sol que huye de un cuadro a las tres de la tarde. El cuadro que esperaba veinticuatro horas por ese brevísimo flagelo Así es el amante, el disparo de una cámara de fotos llevándose  toda la luz de una ceguera. Y vos te llevaste todo,  menos esta foto, que hoy …

Lo que no

vivo y ardo

Vivo y ardo bajo mis escombros. No puedo soñar a veces. Vivo como un idioma que se va perdiendo Invertida en las cartas que la vida arroja como panes, pude haber visto el amor, el dinero y el hijo. Convertirme en azar, ocultarme en el mazo de lo turbio del mundo Amo como me desnudo, sin quedar desnuda Dejándome ver en pequeñísimas partes que no muestran la gravedad del todo, su fuego Olvido como me traiciono Vivo como duermo, muerta de frío, destapada en los pies, descuidada en su base. Me arrastro como la tormenta cortada por el poema. Adentro tengo el miedo clavado como un rayo de la locura. Vivo como respiro, dentro de un pájaro que agoniza, al que yo misma disparé, en memoria de mi falta de viaje. Vivo como disparo sin piedad, para no volver a vivir.