jueves, 27 de diciembre de 2012

Sara Singer


Yo fui Sara Singer
Fui el vaso con agua luego del sueño terrorífico
de una niña.
Fui el pájaro preso en la iglesia de Lajas una misa de gallo
Fui la habitación trecientos uno del Hotel Young
Un pasaje de la biblia anunció mi muerte
Yo fui el invierno de 1972 en Jordania
El café frío en el adiós de una pareja en Hungría
Yo fui la flor carnívora exhibida en el botánico de Brooklyn
el minuto cuarenta en una obra de Hans Zimmer
Yo fui la muerte en un film de Woody Allen
Fui una taza de porcelana
Fui el infierno de mi padre
El torturador de mi madre
y ahora soy el engaño de esta mujer
que escribe
Por eso cada vez que su café se enfría,
cada vez que toca la porcelana
o pausa en el minuto cuarenta
una obra de hans zimer
percibe algo parecido al engaño
Ama como un pájaro preso en la iglesia de lajas
Siente como el infarto de una flor carnívora
Vive como si fuese a despertar
de un sueño de Sara Singer.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

el curso del agua



"La luz ya había muerto entre nosotros"
M. Teresa Andruetto

No tenemos una foto nuestra – dijiste – 
Entonces recordé esa frase 
que del amante nunca existen fotos.
Del amante se tiene, quizás, una pequeña muerte 
evaporándose al sol de las tres de la tarde.
Querías una foto, la única ventana posible
Una foto con el peso de una piedra
que pudiera explicar, porque lejos de allí eramos otros
Una foto para desviar el curso del agua
que valga el tiempo de una guerra.
Luego terminamos,
como terminan los amantes
Vos te entregás a todo aquel que quiera llevarse un pedazo – sentenciaste
y tenías razón.
Ahora soy una mujer muda, inmóvil, como una foto, como la piedra
que a mitad de la noche cambia el curso del agua.
Y vos, seguís siendo el reflejo del sol que huye de un cuadro
a las tres de la tarde.
El cuadro que esperaba veinticuatro horas
por ese brevísimo flagelo
Así es el amante,
el disparo de una cámara de fotos llevándose 
toda la luz de una ceguera.
Y vos te llevaste todo, 
menos esta foto,
que hoy sujeta, la única ventana abierta
para desviar el curso del sol.


viernes, 7 de diciembre de 2012

vivo y ardo


Vivo y ardo bajo mis escombros.
No puedo soñar a veces.
Vivo como un idioma que se va perdiendo
Invertida en las cartas
que la vida arroja como panes,
pude haber visto el amor, el dinero y el hijo.
Convertirme en azar,
ocultarme en el mazo
de lo turbio
del mundo
Amo como me desnudo,
sin quedar desnuda
Dejándome ver en pequeñísimas partes
que no muestran
la gravedad del todo,
su fuego
Olvido como me traiciono
Vivo como duermo,
muerta de frío, destapada en los pies,
descuidada en su base.
Me arrastro como la tormenta cortada por el poema.
Adentro tengo el miedo clavado como un rayo de la locura.
Vivo como respiro,
dentro de un pájaro que agoniza,
al que yo misma disparé,
en memoria de mi falta de viaje.
Vivo como disparo
sin piedad,
para no volver a vivir.

la más tierna dulzura ignora

Pasa de todo cuando el amor ofrece su posibilidad nos hace un nudo arriba y nos cuelga un monte se nos atraviesa se  congela el p...