jueves, 11 de julio de 2013

la muerte en un film de Woody Allen

Temo a los poemas cerrados como hombres solos
A los mapas de ciudades hundidas o inexistentes
A los perros atados en las fábricas
 a los manojos de llaves
a las mujeres que harán de mí  su Atolón Bikini
Temo a la palabra huésped
al suspenso de una dicha que se tarda
Al rastro del ciego
a los coleccionistas, a los testamentos
Temo al vaivén de los santos en las procesiones
a las ancianas de pelo rojo
a Cècile, de bonjour tristesse
a la canción que pusiste el día de nuestra muerte
Pero sobre todas las cosas temo al asesino
en el sueño recurrente de mi padre,
a su víctima
y a esa parte que quedó

viva para contarlo

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