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Mostrando entradas de 2014

sobredosis de magia un jueves irreal

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lo que viví no tiene tumba

no tiene pulmón

no tiene ramaje

apenas un vestigio a tres mil años luz


Gracias Chacho Marzetti









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jueves sísmico

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Lectura en el parque

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El señor es mi pastor


Y vos?
que te pasás afilando los días al hueso pelado
de la ilusión?
ya les sacaste el brillo de la locura?
comiste tu ración de injusticia diaria?
la pasaste con agua bendita,
le rezaste a la virgen de los sicarios
antes de salir de casa,
le pediste por el don del cálculo,
o le guiñaste el ojo al portero? cuál es tu cábala?

Jugaste tu número hoy? leiste el salmo del día?

Aunque pase por el más oscuro de los valles,
no temeré peligro alguno

Cómo te costeas a la verdad?
Te persignas al cruzar la calle?
Te gatillaron el hambre?
Te vendaron los ojos?
Cuántos amuletos llevás?
un anillo, una medalla, un bastón, una prótesis
A quién le vas a hechar la culpa de tu suerte?

Señor, hagase tu voluntad - decís?

Y vos?
que pasas la moto al ras del tren?
Le soltas la manito a la fatalidad,
te haces el que te caes,
jugás a contenerte la respiración de la muerte
La impotencia te seca la boca?
la rabia del mundo se te pegó al paladar como una cáscara?

te pica?
querés vivir o queré…

en Alta Gracia

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a la altura de tu corazón

Que no estuve a la altura de tu corazón 

que desconozco de literatura española

que soy un alma oscura marchitándote

que mi nombre es largo y pretencioso

que te exigí, 

te abrí fuego con palabras 

que tus labios no venían cansados ni sedientos

Yo no he sabido nada de nada y vos tampoco.

Apenas si fui tu primer constelación 

el segundo pecho del que has tomado

un oscuro marcapaso


Que no pudimos concebirnos, fecundarnos

que este amor ha sido armado, intencional

el nudo en tu pelo rojo

Lo desnucado, lo torcido

que desteñí tu camisa

rayé el disco del adagio,

"que no te mostré el mar con la rama de espantar los perros"

que todo lo que te escribo es animal, salvaje y velocísimo  

 animal salvaje y velocísimo

que vos estás leyendo ahora,

y te lo estás montando para huir.

el amo de las nueve y treinta

Tomo un té antes de las pastillas de las nueve y treinta No miro el calendario ni hago asteriscos sobre las fechas Me baño con el frío alivio de la negación Cierro la puerta para conservar esa extraña apariencia de olvido Es hoy donde se duerme, hoy el veneno dado al pajarito, La sombra del árbol ha llegado más puntual Mansa y amigable como la tristeza no habrá Es el cobertizo de una granja donde se han guardado herramientas que han fingido su protección, filos sin sospecha y sin nobleza. A la noche una lectura nos aguarda la silueta de alguien nuevo por memorizar el efecto de la frialdad, la horfandad de su juicio apresurado Tomo un té antes de las pastillas de las nueve y treinta Algo químico y vital meterá mi cabeza en un mecanismo   que ahora exige con los modales que antes fueron de la ambición. Entonces, en los segundos que dura la procesión del vapor,
la tez artificial del durazno guardo un poco de luz, un gesto generoso, el bocado de un poema de Ted Hughes, “tu traj…

una mujer lava los platos con los ojos estáticos en el jabón

una mujer lava los platos con los ojos estáticos en el jabón
Un hombre esquila ovejas con la mirada perdida en la niebla
los galgos pasan con una manta amarilla sobre el lomo
ida y vuelta hasta el puente
saben o están acostumbrados
a manipular con una confianza que entristece
carecen de temor o de suspenso
Nada es inédito ni descuidado
alguien se columpia en el abismo limpiando ventanales
o eleva cajones formando filas concéntricas
de pie frente a la estufa
yo ejercito una persecución mental.

el animal y el diluvio

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Presentación de El animal no domesticado y La noticia es el diluvio
Reseña en imágenes por Hugo Suárez

















nuevo libro

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COMPRA ANTICIPADA de los BONOS PRE-VENTA  de los dos nuevos libros
de la colección Música del Lugar. Precio promocional, los dos por $ 100.-









hablando del corazón

En la isla de San Kilda la oveja de Soay
resiste hace cuatro mil años como un guerrero El frío volcánico, la bruma sobre su piel que no se esquila Un puñado de tierra de esa isla me habla del volcán, del vómito peligroso de las aves marinas,  y de la huella de su animal, firme como un guerrero La tierra de cada isla habla de su corazón El corazón de cada hombre habla de su tierra de sus lluvias profundas y sus sequías volcánicas de la bruma que extiende sobre los demás y del guerrero que resiste parado en su corazón como la oveja de Soay.

ahora que vacilamos

Ahora que vacilamos 
como dos trozos de madera en el mar prudencialmente el oleaje nos distancia a una medida en la que podemos sentir la resignación una fuerza de tempestad mayor a nosotros mismos la respiración del destino  que nos quiebra Algo insiste entre nosotros y con esa ansiedad alimenta este muerto porque lo perecedero se impregna mejor en el vacío Lo sabemos nosotros y ese perro callejero que desgarra  el sabor de lo deshecho


cautiverio 2

Esta cueva es mi casa. esta lentitud y esta métrica  para caminar entre las cáscaras  es mi diálogo con el bosque mi forma de no olvidar el regreso.
El sendero original estará lleno de maleza
Habrán levantado una fábrica, un templo
una antena provisoria
que baje el mundo a las alturas Soy la bestia en un rectángulo que podría ser la habitación de un hombre donde entran él y su cama y con suerte una silla. Dar el zarpazo a la mosca atraída  por la corpulenta pasividad y el encanto de la antigua destreza Pensar en ella como en el salmón que se entrega manso  lejos del chorro Pero es tan solo una mosca disputándome el azúcar  que un niño nos arroja. Llueve en esta jaula comida por los hormigueros El agua del hipopótamo se ha llenado de hojas Una tortuga ha quedado suspendida en un alto del cemento Quien dice que los animales no sufren senilidad extrañeza, estreñimiento? Qué hace a este lugar distinto a un hospital o a una cárcel? Quien puede asegurar  que esa tortuga a la orilla del p…

eres la mancha de café sobre el ojal

eres la mancha de café sobre el ojal

el plato limpio con la marca
del antiguo cubierto
un panal transitorio que el insecto
cuelga en la permanencia
y eres fuerte como lo que resiste
arduo como su temblor
y vienes a exhibir tu independencia
tu clandestina impunidad
así como el gato con la ofrenda
entre los dientes
dueño del patio donde beben
los mejores pájaros

alcaudón

Al final tenemos los hábitos del alcaudón Digo, que mientras tomas café pensando en esa tía enferma en cómo le dirás a tu madre ensayando una intención mansa y enemiga  que suplante a las palabras: empleas un método rompes el hielo Observas a la presa empalada en el espino te dignas a esperar que la víctima macere que adquiera ese sabor incierto de lo que ha sido sometido a cierto aire cierta luz cierta displicencia