lunes, 27 de enero de 2014

alcaudón



Al final tenemos los hábitos del alcaudón
Digo, que mientras tomas café pensando en esa tía enferma
en cómo le dirás a tu madre
ensayando una intención mansa y enemiga 
que suplante a las palabras:
empleas un método
rompes el hielo
Observas a la presa empalada en el espino
te dignas a esperar
que la víctima macere
que adquiera ese sabor incierto
de lo que ha sido sometido a cierto aire cierta luz
cierta displicencia 

Bello animal de los celos

Dónde marca la bestia el amor por el cisne? Morder es saciar. Asfixiar es restablecer. Nada como forcejear con las cosas por sus angos...