martes, 8 de abril de 2014

hablando del corazón




En la isla de San Kilda la oveja de Soay
resiste hace cuatro mil años como un guerrero
El frío volcánico, la bruma sobre su piel que no se esquila
Un puñado de tierra de esa isla me habla del volcán,
del vómito peligroso de las aves marinas, 
y de la huella de su animal, firme como un guerrero
La tierra de cada isla habla de su corazón
El corazón de cada hombre habla de su tierra
de sus lluvias profundas y sus sequías volcánicas
de la bruma que extiende sobre los demás
y del guerrero que resiste
parado en su corazón
como la oveja de Soay.

4 comentarios:

  1. Quiero sostener un puñado de esa tierra, sentir su latido sobre mi palma, como un sismo, la lava de tu poema ardiendo... Brutalmente bello. Me lo llevo, Laura querida...Bicos...

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  2. "del guerrero que resiste parado en su corazón"... de eso se trata Laura, de eso se trata. Jorge L. Carranza

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  3. Yo estoy medio obsesionado con el asunto, pero el hermoso poema me hace pensar que en San Marcos sentí que en cada piedrita de la sierra o del río se hablaba del todo. Un abrazo.

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  4. delicioso, sin desperdicio, gracias… un beso enorme poeta, francisco

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