martes, 5 de abril de 2011

Eda María Nicola

De los pequeñísimos filamentos nerviosos de mi carne

Escribir es matar, es meterse con cuchillos en el amorfo
secreto del lenguaje, es ir a ese río vivo de formas en germen,
es ir con cuchillos, con navajas, con rifles, con escopetas,
con mira telescópica y anzuelos y puñales y hacerlo sangrar y
estremecerse, romper, quebrar, desmenuzar sus pedacitos inciertos
para poder sacar una piedrita blanca que limpiamos de desperdicios
y ponemos en una hoja en blanco como ponemos a los muertos en las
tumbas, como asesinos seriales que atesoran despojos, nuestros
poemas y nuestros muertos nos acompañan, son tibias presencias
que murmuran turbios secretos, y escuchamos, si escuchamos,
con el cuerpo, esta oscura materia de suplicio.

3 comentarios:

  1. Hermosas palabras, me has dejado los sentidos acurrucados en tus letras.

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  2. y matar y nacer un poema seran la misma cosa !!!
    bellisimo, me traspaso gracias!!

    fabiposse

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  3. No te conozco, pero muchas gracias por compartir estas palabras de mi libro... Significa que la poesía solita va haciendo su propio camino...Es como nos ha enseñado el maestro Borges, no importa quien redacte o quien lea, lo importante es que la poesía sea...un beso, Eda.

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