viernes, 26 de mayo de 2017

el trazo



Aquí nada se nota, ni la afonía, ni la dislexia
Aquí no hay disimulo
todo es convaleciente, maleta de loco
Cada noche arroja una vida al fuego
y la mañana anda con ceniza en los ojos
Los hijos valdean su volcán
El amor pierde sus dones
Pones a la vista el cadáver
escondes el poema
Dije a un muchacho: no muevas la cabeza de tu madre
es frágil como una alhajero de cristal
Peiné a una anciana para su nieta
Enchufé velones en plena tiniebla
Toque un muslo frío como la baranda de un puerto
Espanté al insecto
en la llovizna
Monté al cordero
Rocié lavanda en lo áspero unté rosa mosqueta
Vi un hombre a flote
otro cerraba en la mano de su padre 
 un pan caliente para la nieve
había voces desmoldadas 
altares abandonados por su dios
 jugué a consolar
me consolaron
Desmonté la cruz para un judío
Desmonté la cruz para un ateo
Desmonté la cruz para un evangelista
Monté mi propia cruz
Acerqué una lámpara
Vi el traductor de una lengua muerta
Ví los números de una casa vacía
y el trazo de la vida hundido
con todo el ímpetu en las manos del viento. 


Cuatro semillas en el piso blanco

Adela pasó  por la oficina Traía humus,  y un cajón de hortensias Hablamos que hizo un año de la hija, que ahora se dedica a las plantas...