“Dos mujeres caminan por la calle / sugiriendo efecto mariposa, terremoto y oleaje inmenso”
Andrea Cabel
Dos mujeres
Con temor a devorar
su misma carne
tejen el muro sanguíneo
del espejo,
Tiran de idéntica cuerda
Y levantan su rostro al unísono.
Antiguo dolor compartido
sin partir
de un viejo parto.
Dos mujeres desmoldadas
de un algo que perdía
ya mantos con huesos
de niñas rotas
vueltos a nacer
pero entre sí cocidos
por los indecibles nacimientos
del karma
Ensamblaje infantil
de una en una,
una en la otra,
otra del adentro,
una de sí misma,
que es su otra embutida
en sola salada sangre
que pasa por distintas venas
gritando
la distinta herida
de único retrato.
Una llora (de un solo lado)
la desdicha
que la otra lapidaria bebe
en el silencio.
La otra siente en el alcohol
de su ebria hermana la alegría
y canta
lo que ésta enmudece con espanto.
Pero gustan de hombre diferente,
y cortan su pelo
con peinados otros
que sueñan lucir en la cita a solas
Han seguido vivas
congestionadas por el ansia torrencial
de los desprendimientos
de su sola sombra
Solita sombra arrastrada
por los giratorios rayos
de sus acopladas luces
Morirá una
en la carne de la otra
sujeta al lomo
de su pena semejante
a su hermana sin frontera.
de Quince, Antología poetas mujeres de Córdoba (2010)
lunes, 8 de julio de 2013
martes, 18 de junio de 2013
qué es ser poeta jóven
Qué es ser poeta joven?
Mojar la cama con sangre infantil?
Tener incerteza en lugar de razón?
Alucinación en lugar de sueño?
asistir sin reposo, piedad ni herencia?
Y qué es ser poeta viejo?
Esperar que este bonsái al costado de la cama
nos de la sombra suficiente?
Viviendo sin crecer?
Creciendo sólo para podar
lo que florezca?domingo, 16 de junio de 2013
algo sobre mi padre
Todo tiene solución exepto la muerte
-decía mi padre-
cuando estabamos del mismo lado
Los pastizales estaban altos, sin cortar
La única preocupación era el nudo correcto de la tanza
en el carrete
Nunca más supe de él,
Haya olvidado el nudo correcto de la tanza
Se dedique a esperar
un ruido
un sueño
algo mío y perturbador
desde la muerte
-decía mi padre-
cuando estabamos del mismo lado
Los pastizales estaban altos, sin cortar
La única preocupación era el nudo correcto de la tanza
en el carrete
Nunca más supe de él,
No tuve apariciones, ni ruidos,
ni sueños perturbadores.
Qué dirá de la muerte ahora?
Pensará soluciones?
Qué dirá de la muerte ahora?
Pensará soluciones?
Quizás
ya no busque resolver nada
Haya dejado crecer el pastizalHaya olvidado el nudo correcto de la tanza
Se dedique a esperar
un ruido
un sueño
algo mío y perturbador
desde la muerte
Mi padre no sabía sangrar
Mi padre no sabía sangrar, pero aprendió a fumar como un jinete de la muerte. Encendía su cigarrillo y se sentaba en un rincón de la casa. Había humo en su mañana. La rabia y la ceguera le crecían por la siesta.
Cuando se fue, no pude llorar.
Todavía en medio de la noche veo la colilla encendida, una luz que no alcanza a iluminar nada, pero prende fuego a todos los rostros de mi mente.
Acerco mi frente y arde la proximidad de mi padre
El aprendió a justificar su ausencia con la muerte y yo aprendí a jugar que me desangro. Pero no es cierto. Lo único cierto es que fumo en la oMscuridad de aquel rincón. Llevo a mi padre al pulmón y me siento como él, en el borde de la rabia y la ceguera.
Soy una mujer distante. Soy la herida hermética que mi padre no aprendió a sangrar. Y él es también mi radical y más cerrada herida. Por eso cada noche nos sentamos en silencio, con más fuego que espanto, nos sentamos a extinguir lo que no pudo apagarse con la muerte. Me esfuerzo por sangrar pero sólo cae ceniza.
sábado, 25 de mayo de 2013
El simple gesto del irme
Esta noche en que todo es real, un estado del mundo,
Vivir es una palabra mal pronunciada pero bien escrita.
El silencio es la palabra más corta y el sentido más extenso de la verdad.
Tomo el vino que otro sirve,
la música insiste en su complicidad de beber.
Las horas pasan de una calma a otra
como de un túnel subfluvial a otro.
Viven y mueren en la misma calma.
La tristeza ha crecido casi a la par
es precaria e iluminada como una casa humilde,
es tranquila y espaciosa como la nada absoluta.
Yo me ocupe de esta ausencia, viví en ella.
En esta noche en que todo es infalible
como el cálculo mortal
de poner una piedra en el centro de una mesa,
la muerte es lo único pendiente.
Me siento en esa mesa que está detrás de todo.
La uso para llamar a mis muertos,
para rodearme de sus vicios,
para abrir la lluvia como el telón de un acto maldito.
En el centro de lo visible: lo invisible. Lo obstinado.
El que se dirije de todas partes, el bendito, el viajero
el que ensancha los caminos, el siempre mudo.
La piedra es blanca y está limpia
porque ha sido desenterrada de su corazón.
La tierra del corazón es antigua y es secreta.
Espero la herencia del padre,
montado sobre el león que mató al hijo.
El día es un animal sediento que viene a beber el agua
de mi corazón.
De dónde sacaré más agua?
De qué fondo o herida, de que hueco o trampa?
Brota como la sangre cuando es turbia y es lógica.
Me pinto, y mientras lo hago pienso
que este maquillaje también es mi fondo.
Que nada hay detrás de esta piel que estos rubores no griten.
Los labios rojos marcan el camino del odio
Los ojos están delineados pero la mirada sin delinear
Un hilo oscuro que separa un resto de ceguera
no despierta.
La sombra del mundo, su obstinado prejuicio empapa mis mejillas.
El tiempo es una injuria que ya no desmiento
Mis manos de trabajar están atadas
Mis manos de acariciar sin curtir
Mi historia es una desmemoria de lo que no incluí en ella
Mi nombre es la exclusión de los nombres
que no se atreven a nombrarme.
Esta noche, desde este centro y esta mesa
emprenderé el viaje,
pero no será más que un detenimiento,
una inmovilidad a cuestas
Esta noche
me iré por algo
que realmente me despierte
o por el simple gesto del irme.
jueves, 9 de mayo de 2013
a la poesía cuánto más se la nombra menos viene
"Bienvenidos, somos 2254 poetas registrados
Aquí podras conversar sobre cualquier tema
relacionado con la poesia."
poema-de-amor.com.ar
Hay poetas que no escriben, que sólo esperan o sólo confían,
Hay poetas de moda, de consulta, lúcidos, entrañables, cursis, reflexivos.
Hay poetas jóvenes de 50, robustos, perfumados mal vestidos,
Los hay de pipa, sello, señalador y camiseta
Hay poetas sueltos, anillados, registrados, noveles y difundidos
Hay poetas muertos, resucitados y prohibidos.
hay poetas online y los hay desaparecidos
Hay poetas biográficos y necrológicos,
de vino o de café,
secos, filántropos, engreídos, infelices
Hay poetas que conquistan mujeres
Hay poetas con público, publicaciones, contactos, menciones
Hay poetas que solo se leen a sí mismos.
Hay poetas de catálogo, de colección, de performance, de antología.
Hay poetas jurados, prologados,encolumnados,ignorados googleados y felices.
Hay cafés de poetas, encuentros de poetas,
redes, consultores, organizadores, fundadores y fundaciones, asociaciones y subsidios.
Hay poetas intervenidos, recibidos, desperdiciados, traducidos,
fotografiados, registrados, plagiados, no queridos.
Hay poetas de alma, de profesión, de hobby, de carrera, de oficio.
Hay poetas conectados,moderados, administrados, ofendidos.
Hay poetas sólo poeta
Ah, pero vos querías saber donde está la poesía?
Ese es otro cantar.
A la poesía se la llevó la creciente ola de poetas,
le hicieron "click" en temas varios
la atacó un foro
la desmintió un homenaje
la masticó el narcisismo
la dividieron las afinidades
la prendieron fuego en una escuela de poetas
La poesía se desangra frente al espejo del poeta
porque sangrar es parte de su dieta, de su intuición y su abstinencia
La poesía llora junto a la cruz del poeta
se abre al durísimo misterio
grita ante su lógica
perdona sus excesos, acude al desamparado
lava su miseria, pule su estrella,
Aspira del humo de su incendio.
Es expulsada de su obra.
A la poesía cuánto más se la nombra menos viene,
cuanto más viene a menos elige.
y dónde está?
"La poesía está en todas partes, incluso en algunos versos"
viernes, 3 de mayo de 2013
un poema que sangra
me dijeron, el alma se ve en los velatorios,
es un collar que viborea
se va para arriba
Me dijeron, cuando atas un cabello a un anillo
hechas a correr el tiempo de la superstición
Cuando arrojas un vestido al fuego no te casas
Cuando clavas alfileres te alejas de las pesadillas
Cuando muere un padre te conviertes en niebla
nombrar a tu enemigo delante de un espejo lo anula
Cuando se acalambra el pie derecho
ha entrado un ángel en la casa
Cuando muerdes tu lengua te perdonan
Si te bañas vestida
encuentras arañas detrás de las puertas
Si rompes una taza no cumples tus promesas
Coser tela clara con hilo oscuro disipa las dudas
Las moscas sobre lo dulce anuncian juegos
Las hormigas sobre lo salado atraen extraños
Los cajones vacíos te hacen presa de los sueños
Las alfombras fomentan los secretos
Los cuadros chinos impiden los viajes
Las cenizas sobre el piso blanco altera a los muertos
Cuando se apesta una planta
alguien te traiciona
Cuando rompes un cisne
nace una infamia
Cuando te miras en un vidrio opaco
te enamoras de alguien que no vive,
Cuando sangras frente a un espejo te reconcilias con la sangre
Cuando sangras frente al poema
te inicias
me dijeron el alma se ve en los velatorios
es un collar que viborea
Atónita miré y creí
domingo, 21 de abril de 2013
Herida de mujer translúcida
Me pasa que tengo en las manos conciencia de haber tocado a una mujer herida.
Me pasa porque la incertidumbre planea en diferentes nieblas.
Me pasa una mujer removida en sus sequías primerizas
azotada luego por los vientos
de los que no se vieron arribar sus luces
He guiado una mirada triste
a una mujer emplazada por el tiempo y sus tabulaciones.
enumerada en el lenguaje,
sumada en las cifras absolutas ,
tachada de los viejos cálculos,
escoltada por los malos pronósticos,
una mujer traducida a varios universos,
reproducida y conservada como un perfume silencioso.
La mujer que se parte en su lástima.
La mujer que se ejecuta en mi llanto
lenta y lastimosa como garra que ha surcado rutas pacíficas,
rutas que drenan las pérdidas de mis ríos,
cauces paralelos a mi muerte
que no pasan frente a otros volcando una sola pena.
La mujer exhausta de mi aliento,
resignada al empleo de las alucinaciones.
Escondida por la sed
y dejada al descubierto por el ansia.
Esa mujer ha sido tocada por un cuerpo herido,
ha sido reconocida entre viejos cadáveres con las mismas resistencias,
ha sido exhumada como una música sobre falsas transparencias,
y luego se ha sentado entre mis dedos,
se ha sentado sobre estas manos que reciben dentro
una ruta, un viento, una sequía
o una herida de mujer translúcida.
Me pasa porque la incertidumbre planea en diferentes nieblas.
Me pasa una mujer removida en sus sequías primerizas
azotada luego por los vientos
de los que no se vieron arribar sus luces
He guiado una mirada triste
a una mujer emplazada por el tiempo y sus tabulaciones.
enumerada en el lenguaje,
sumada en las cifras absolutas ,
tachada de los viejos cálculos,
escoltada por los malos pronósticos,
una mujer traducida a varios universos,
reproducida y conservada como un perfume silencioso.
La mujer que se parte en su lástima.
La mujer que se ejecuta en mi llanto
lenta y lastimosa como garra que ha surcado rutas pacíficas,
rutas que drenan las pérdidas de mis ríos,
cauces paralelos a mi muerte
que no pasan frente a otros volcando una sola pena.
La mujer exhausta de mi aliento,
resignada al empleo de las alucinaciones.
Escondida por la sed
y dejada al descubierto por el ansia.
Esa mujer ha sido tocada por un cuerpo herido,
ha sido reconocida entre viejos cadáveres con las mismas resistencias,
ha sido exhumada como una música sobre falsas transparencias,
y luego se ha sentado entre mis dedos,
se ha sentado sobre estas manos que reciben dentro
una ruta, un viento, una sequía
o una herida de mujer translúcida.
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