martes, 5 de septiembre de 2017

son días de cinismo


Son días de cinismo
las mujeres mueren a manos de un oscuro propietario
los ancianos albergan niños roncos y perdidos
el agua pasa los tobillos y el fuego llega a la boca
El mundo se ha vuelto un punto de luz intermitente
Nadie quiere perder su chance
de ser acribillado
de estrenar deslucimiento
Sangran con desparpajo
culpan sin pudor
hacen hablar a los que ya no buscan responder nada
La superstición es un bello arte de peluquería
la suerte un asunto inconfesable
A la mañana alguien juega la patente de un verdugo
otro ata el dinero con la cinta del arcángel
oscila un péndulo
orienta la cabecera al sur
La cuestión es pasar el día intentando
invocar
Nunca aliviarse

jueves, 24 de agosto de 2017

vivo y ardo




Vivo y ardo bajo mis escombros
como un idioma que se va perdiendo
Invertida en las cartas
que la vida arrojó como panes
pude haber visto el amor, el dinero y el sueño
ocultarme en el mazo
de lo turbio
del mundo
Vivo como me desnudo
sin quedar desnuda
dejándome ver en pequeñísimas partes
que no muestran
la gravedad del todo,
su fuego
Vivo como duermo, muerta de frío
destapada en los pies
descuidada en su base
Me anudo como la tormenta al poema
adentro tengo el miedo clavado como un hijo de la locura
Vivo sin piedad
para no volver a vivir.




sábado, 12 de agosto de 2017

Podemos ir en paz



Desestimado el animal
del sueño
el día se organiza en perfectos ramos
el arma se dispara
en los miedos incorrectos
pierdes un pie en la nieve
rescatando al impío
el orgullo se reduce a una piedra
El puntazo del enenigo
luce una sutura impecable
Esa mujer pegada al paladar
su tos de noche
no te merece
lo adverso es gloria
 jactancia es el desgano
otro altar lo aborrecible
y esa luz, ese rayo fuera de ritmo
 en tu corazón
la seducción, quizás la prueba,
de un astuto demonio

viernes, 21 de julio de 2017

el fuego que aún queda



El fuego que aún queda
no alcanza a encender mi cigarrillo
Necesidades y abismos 
imitan la luz del día
Duermo bajo los efectos de la frialdad
aunque de esa convulsión
uno siempre se recupera
El gato que me dejaste
ha crecido
y se niega a salir de caza
Se sienta en mi falda esperando ver música
una quietud distina
un planeta más amable
A veces da un zarpazo a mis pies
Se olvida que soy un hombre
Ve un pez anclado entre tus piernas
o a la deriva
en su pequeño estanque.

la parte sombreada de un jardín



Qué rostros la noche mantiene a flote?
Se me acalambró un pie y desperté
Soñaba con un gato refregándose
a los pies
de su dueña anciana
Te encontré cosiendo en la sala
con todas las luces encendidas
Autista y metódica
cubrías la mancha
la parte sombreada de un jardín
que ya no despierta.
Minuciosa en tu labor
con la delicadeza de una araña
resuelves la trama
Algo floral que disimule
la agonía
que rellene al fín
nuestra cama hundida
sin remedio






el saco azul


                                                                             A Liliana Crociati

Colgado en la reja que separa
del invierno duro de los muertos
el saco azul que te presté
Él no pudo atravesar
como vos la niebla
el atardecer raído 
que te dejó entrar
para que te viera Liliana
para que tocara la tela que te abrigó
de cuál noche?
Asomada en la cima de un volcán
acariciando el hocico del Sabú
Colgaba esa prenda
un azul de despedida
Como un filo que traspasara
el gorrión del misterio 
así, Liliana
en la luna de Innsbruk
la que ilumina este monte
el Sabú custodia, invita a entrar
Fui a juntar agua de lluvia a tu reino
la puse sobre el piano
para volver tímidamente
a este mundo
más vacío







"Liliana Crociati falleció durante su luna de miel en 1970, a los 26 años. Estaba en Innsbruck cuando un alud golpeó el hotel donde ella y su marido se hospedaban, y murió asfixiada. Lo que llama la atención es que ese mismo día, a 14 mil kilómetros de distancia murió Sabú, su perro"

viernes, 26 de mayo de 2017

el trazo



Aquí nada se nota, ni la afonía, ni la dislexia
Aquí no hay disimulo
todo es convaleciente, maleta de loco
Cada noche arroja una vida al fuego
y la mañana anda con ceniza en los ojos
Los hijos valdean su volcán
El amor pierde sus dones
Pones a la vista el cadáver
escondes el poema
Dije a un muchacho: no muevas la cabeza de tu madre
es frágil como una alhajero de cristal
Peiné a una anciana para su nieta
Enchufé velones en plena tiniebla
Toque un muslo frío como la baranda de un puerto
Espanté al insecto
en la llovizna
Monté al cordero
Rocié lavanda en lo áspero unté rosa mosqueta
Vi un hombre a flote
otro cerraba en la mano de su padre 
 un pan caliente para la nieve
había voces desmoldadas 
altares abandonados por su dios
 jugué a consolar
me consolaron
Desmonté la cruz para un judío
Desmonté la cruz para un ateo
Desmonté la cruz para un evangelista
Monté mi propia cruz
Acerqué una lámpara
Vi el traductor de una lengua muerta
Ví los números de una casa vacía
y el trazo de la vida hundido
con todo el ímpetu en las manos del viento. 


Mubarak

  “Antes un cubo de agua era más valioso que nuestros propios hijos" Tovognaze Lavo la sangre de mi periodo en agua color café La...