lunes, 27 de enero de 2014

alcaudón



Al final tenemos los hábitos del alcaudón
Digo, que mientras tomas café pensando en esa tía enferma
en cómo le dirás a tu madre
ensayando una intención mansa y enemiga 
que suplante a las palabras:
empleas un método
rompes el hielo
Observas a la presa empalada en el espino
te dignas a esperar
que la víctima macere
que adquiera ese sabor incierto
de lo que ha sido sometido a cierto aire cierta luz
cierta displicencia 

5 comentarios:

  1. He de confesar que tenía desconocimiento completo de esa ave llamada alcaudón. Interesantísimo, la verdad. Y una vez leído algo sobre ese pájaro el poema se dimensiona hasta hacerse gigante. Me encantó. Bicos!!

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  2. Es un pajarito fascinante, su aspecto no hace pensar en tan crueles costumbres...

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  3. Bastante conmovedor el texto.

    Saludos.
    http://youtu.be/iQCSB34lDZQ
    http://veleroalakamotera.blogspot.com/

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  4. No conocía a ese "pajarillo".Espero que no vaya a la bandada ja...Tremendo bichito..Así el poema crece inconmensurablemente hasta el infinito. Saludos. Eduardo Alberto Planas

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    Respuestas
    1. Nunca digas nunca Eduardo. Tremendo pájaro si. Un abrazo

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