viernes, 21 de julio de 2017

el fuego que aún queda



El fuego que aún queda
no alcanza a encender mi cigarrillo
Necesidades y abismos 
imitan la luz del día
Duermo bajo los efectos de la frialdad
aunque de esa convulsión
uno siempre se recupera
El gato que me dejaste
ha crecido
y se niega a salir de caza
Se sienta en mi falda esperando ver música
una quietud distina
un planeta más amable
A veces da un zarpazo a mis pies
Se olvida que soy un hombre
Ve un pez anclado entre tus piernas
o a la deriva
en su pequeño estanque.

la parte sombreada de un jardín



Qué rostros la noche mantiene a flote?
Se me acalambró un pie y desperté
Soñaba con un gato refregándose
a los pies
de su dueña anciana
Te encontré cosiendo en la sala
con todas las luces encendidas
Autista y metódica
cubrías la mancha
la parte sombreada de un jardín
que ya no despierta.
Minuciosa en tu labor
con la delicadeza de una araña
resuelves la trama
Algo floral que disimule
la agonía
que rellene al fín
nuestra cama hundida
sin remedio






el saco azul


                                                                             A Liliana Crociati

Colgado en la reja que separa
del invierno duro de los muertos
el saco azul que te presté
Él no pudo atravesar
como vos la niebla
el atardecer raído 
que te dejó entrar
para que te viera Liliana
para que tocara la tela que te abrigó
de cuál noche?
Asomada en la cima de un volcán
acariciando el hocico del Sabú
Colgaba esa prenda
un azul de despedida
Como un filo que traspasara
el gorrión del misterio 
así, Liliana
en la luna de Innsbruk
la que ilumina este monte
el Sabú custodia, invita a entrar
Fui a juntar agua de lluvia a tu reino
la puse sobre el piano
para volver tímidamente
a este mundo
más vacío







"Liliana Crociati falleció durante su luna de miel en 1970, a los 26 años. Estaba en Innsbruck cuando un alud golpeó el hotel donde ella y su marido se hospedaban, y murió asfixiada. Lo que llama la atención es que ese mismo día, a 14 mil kilómetros de distancia murió Sabú, su perro"

viernes, 26 de mayo de 2017

el trazo



Aquí nada se nota, ni la afonía, ni la dislexia
Aquí no hay disimulo
todo es convaleciente, maleta de loco
Cada noche arroja una vida al fuego
y la mañana anda con ceniza en los ojos
Los hijos valdean su volcán
El amor pierde sus dones
Pones a la vista el cadáver
escondes el poema
Dije a un muchacho: no muevas la cabeza de tu madre
es frágil como una alhajero de cristal
Peiné a una anciana para su nieta
Enchufé velones en plena tiniebla
Toque un muslo frío como la baranda de un puerto
Espanté al insecto
en la llovizna
Monté al cordero
Rocié lavanda en lo áspero unté rosa mosqueta
Vi un hombre a flote
otro cerraba en la mano de su padre 
 un pan caliente para la nieve
había voces desmoldadas 
altares abandonados por su dios
 jugué a consolar
me consolaron
Desmonté la cruz para un judío
Desmonté la cruz para un ateo
Desmonté la cruz para un evangelista
Monté mi propia cruz
Acerqué una lámpara
Vi el traductor de una lengua muerta
Ví los números de una casa vacía
y el trazo de la vida hundido
con todo el ímpetu en las manos del viento. 


domingo, 4 de septiembre de 2016

no laves tu herida


No laves tu herida,
mejor, háztela lamer por una perra en celo
háztela calcar y luego arroja el dibujo.

El agua es conductor de lo que vuelve
El agua tiene memoria de elefante
Jamás se irá con ella. No se irá.

Tendrá la apariencia de lo que sigue brillando,
un hamster hospedando al lobo,
atacando a quién lo domestica.
Porque el agua parece doméstica.
Tiene la paz del raro que no auxilia,
el espejo donde toda bestia se enfrenta y  reconcilia.
Por eso, háztela lamer por una perra en celo
Háztela calcar y luego arroja el dibujo.

No conviertas tu herida en un tatuaje.
No le escribas ni la rayes.
No taches en ella los días del ausente.
No la interrogues. No la molestes.
No te conviertas en tu herida.
Ponle una lámpara. Pero no cualquier lámpara
Digo la luz de la escritura
La luz de la escritura sobre sus manchas, estériles, y mal vestidas.
Caliéntala para que abrace al silencio.

Lo que se va con el agua regresa en otra sed
y es como un insecto cuando ruge
y no miente
que viene por tu sangre.

Los demonios del mar

lunes, 11 de abril de 2016

agenda


Hay en esta agenda
jugadas de quiniela, cálculos de viaje
la receta del pan de miel
Fechas remarcadas, arrancadas, adheridas
Números telefónico cuya suma es lo perdido
parientes apilados alfabéticamente
otros sin rastro que aún prometen visita
dan direcciones a las que no sé llegar
Como animales dormitan esparcidos
de vez en cuando abren un ojo,
apoyan una patita en nuestro pecho,
saludan para las fiestas,
tienen otra voz,
preguntan si recibiste la postal de Beijing
si el huracán de la tele pasó por tu casa
Y están los que llaman un domingo
y conversan con mi madre,
le ponen una piedrita entre las manos
quieren reunirse con ella
y ella emocionada
se inclina y toma nota
como si estuviesen vivos



Mubarak

  “Antes un cubo de agua era más valioso que nuestros propios hijos" Tovognaze Lavo la sangre de mi periodo en agua color café La...