martes, 17 de septiembre de 2013

Están pintando la funeraria





Estás solita? Me preguntás
No, estoy con Hugo que ha venido a pintar la sala,
a lavar la cara
de su dios malo, en un precario acto
Un soldado corpulento con rostro de insecto lo observa
Lijar con fuerza,
desprender el seco aguijón de un muerto
la vulva de un fantasma que esperó salir
ser acariciado
Cubre el piso del goteo 
con diarios viejos,
con obituarios
de gente que  goteó aquí
su última lava
El color es beige y es cálido para este monte
Ha prendido la radio
La música tapa el crepitar  de los peces
La pared absorbe como el lecho de un pantano.
Debajo de los  cuadros las manchas son demasiado oscuras
Pasa la brocha
Deja sin orqueta a las palomas de la putrefacción
La muerte es un tabaco que impregna el pelo y las manos.
Estás solita? Me preguntás,
y qué haces?
Leo sobre la muda de especies tras los incendios del lunes
Veo aquí una constelación de hombres 
que emigra
en pleno mañana,
como murciélagos.

Pienso,

qué es el color beige  para una habitación sin luz
y qué pensará de este precario acto
la noche

sábado, 3 de agosto de 2013

el amor de quien nos muerde



"Todos lo días abre la muerte un tajo"
Leticia Ressia





Todos los días rebalsa la muerte su miseria.
Violenta una puerta. Entra en una casa.
Es el animal menos amado.
Todos los días se vacía un hombre. Se lo pierde de vista.
Se lo planta como una semilla que brotará en el centro. 
Esta ropa sufre, el hábito del rostro hundido en su golpe,
consolado por su máscara.
Considérate máscara, considérate sueño. Considérate hábito.
Toca unas manos frías con tu tierra roja
Toca su percusión y su lanza
Todos los días se cierra unos ojos, se marchita un ramo
Caminamos con sangre marchita que nos ahoga.
Caminamos con la agilidad del que volverá a pasar,
en cinco minutos, en diez años y sin suerte
Todos los días se aleja un cuerpo. Se presiente su ceniza.
Cada cuerpo lleva impregnado el árbol de su ceniza.
Se transcriben fechas para un diario, para una comunión, para una lápida.
Hay gestos en la mañana
Un loco filma sonidos extraños que sube al internet,
 pero no es más que el ruido de su fe desvaneciéndose.
Se cubre una mancha con un mueble,
se cubre una pared con un espejo,
se cubre un hijo con una mascota, 
se cubre una muerte con otra muerte.
Por eso todos los días falta un hombre
Rebalsa, violenta una puerta
Se convierte en su animal menos amado
Sin embargo todavía esperamos que nos devuelva el corazón
Reponga el vidrio roto en la cordura.
Deje de hacer blanco en nuestra música
Por eso cuidado con el sueño que exige agua para su monstruo
Cuidado con la jaula que exige a su pájaro hipocondriaco
porque no es más que un puñado de plumas
lavado en una lata del encierro
Cuidado con la gata ciega que no acaricias, le crecen alas,
se cree serpiente y quizás piensa estrangularte
La fatalidad nace guacha de una puerta, de una uña encarnada,
de un estómago con fiebre.
Ladra, ladra hasta dejar de ser el blanco,
hasta dejar de ver en todas las muertes a tu muerto
Piensa, todos los días se vacía un hombre con engaños
Somos ciegos girasoles que se levantan a seguir la noche
El amor de quien nos muerde.




de El animal no domesticado 

lunes, 29 de julio de 2013

Jorge

No eramos amigos, pero era su fe radiante
el saludo de todas las mañanas,
lo que él tenía para mi
cuando lo encontraba en la farmacia, en el kiosco,
estrangulando el cigarrillo de lo viejo y de lo incierto,
espantando la ceniza
para que la muerte no venga con el humo, no lo impregne.
Tengo el boleto de la rifa que me vendió una siesta
Su trazo hundido en el cartón
es un hachazo que aún resiste
Y es que la letra de un muerto es una mordida infinita,
un borde en braile, una cascarita de luz,
donde gastar los dedos
Una vena hinchada
donde corre sangre nocturna y fósil
agua bendita e impostora
Hilo de hombre que insiste en latir.
Miro ese boleto con el número de una suerte que no fue mia
ni de él, ni será de nadie,
Pienso si hay algún punto donde todo regrese
donde los muertos que vimos partir los encontremos en la calle,
el edificio vuelva a ser baldío,
el cosmos regrese a su génesis
o el soldado a su propia victoria.
Pero no es Jorge o el soldado que lo espera en la muerte,
ni el que no hayamos sido amigos,
ni el cigarrillo que miente su ceniza
ni son estos números que aún espero salgan
a la cabeza de alguna suerte.
No es el cosmos
o el terreno baldío de la muerte tapada por los edificios del vivir
Es la impotencia de no poder contestarle el saludo
cuando pase.

viernes, 19 de julio de 2013

Robar de un blog, violentar una puerta, no tener escrúpulos, figuretear, demasiado para una sola bolsa


Ayer, vi transformarse lentamente la indignación en rabia y finalmente en desilusión, y recuerdo una pregunta muy frecuente que le suelen hacer a los autores,cómo escribís? si es una pulsión o se sientan a crear, a macerar? Pregunta ingenua ante estos hechos, porque de última, se crea? Cómo?
Dirán estos personajes cómo crean? Dirán que pican fino o no tanto los versos de algún blog perdido en la red para rellenar su álbum, más que literario, mediático? 
Qué sería un blog entonces? Un sitio fresco donde venir, sentirse a gusto, tener lecturas, paisajes diversos, donde poder sentirse seducido o confrontado, o es una pila, un contendedor de imágenes donde venir a dar una palada bruta, con más de gula que de afinidad, llevando lo que me resulta atractivo, ingenioso, efectivo a la vista, fácil de manipular, una palada, ya dije, al fuego para trasladar hecha carbón, claro está, con el fin de soplarle las chispas, imagino yo, armando sobre la mesa cual recortes de diario, teniendo bien estudiado donde cortar la frase para que no sea tan obvio? Esto es también parte del oficio?
Reitero, no se trata de la recreación de un texto, de nuevas respiraciones, otras preguntas, citando las fuentes, aludiendo el préstamo con cursivas, negritas o epígrafes.
Y cómo uno puede sentirse si además de descubrir el modus operandi, es decir los  textos del blog perfectamente seccionados y vueltos a ensamblar de un modo obviamente inútil, porque no responden a una recreación,  por lo tanto las piezas de un reloj desarmado no pueden servirme para construir un teléfono, aunque aparentemente el timbre sirve y suena, al menos para la vanidad, porque además, descubro con mucha más desilusión, que esa persona no es un aficionado (prejuicio si los hay) es un poeta de Bs As, que dicta un taller literario, avalado, de alguna forma legitimado por varios sitios de poesía, reconocidos, que difunden la obra de muchos y buenos poetas y los ensamblajes de este personaje.
Las cosas quedarán aquí, yo seguiré mi trabajo, más por una cuestión de energía, no quiero perderla en esto, pero la ideología no la abandono, (digo porque sorprendentemente se me sugiere no hacer una historia de estas cuestiones, ya que uno es más que su obra, y debe trascenderse a sí mismo, porque la poesía es un largo poema hecho entre todos, bla, bla, admiro mucho ese yoga mental de algunos, deberían realmente como dijo un poeta amigo no seguir firmando sus textos, ya que en definitiva, no tendría sentido la procedencia sino la finalidad); no abandono la certeza digo, de que uno debe defender su labor, es incuestionable, la poesía se reescribirá muchas veces, porque todo ya está dicho, pero por lo menos defendamos la originalidad,  la orfebrería que da esos trazos únicos, esa sutil distancia que hay entre cada uno y que nos patenta.
Porque cuando no se tiene la suerte de la sofocación, del rapto prodigioso, ni de la visita de un duende, cuando se debe salir a cazar el poema, cuando se construye engarzando lo precioso de las experiencias con lo precioso de las lecturas, de sus desfribrilaciones y sus conmociones, uno termina preguntándose en qué consiste el oficio de la poesía o mejor dicho cómo se escribe poesía, qué es la mala poesía y quiénes los malos poetas.
 Para mí y para muchos que no tenemos otras vocaciones que consuelen el hambre, que no nos reconfortamos de otros costales, que sacamos de aquí, y solo de aquí para la dicha, de aquí para el vértigo diario, para la subsistencia,  atravesando despropósitos, sed, inconsistencia, confianzas que se fatigan y tiempo que huye, que un poeta lleve de tus piedras y encima no las convierta en algo mejor, es como un velador que te robaron del living y lo tienen puesto en la ducha, un electrocutamiento, un patadón en la ingle. 

miércoles, 17 de julio de 2013

discovery chanell



Hoy tomé el té
Miré crecer la mañana
Desovillé sus filamentos más profundos
Cambié la tierra del potus
Guardé su raíz en una bolsa

Me bañé despacio,
repasando las marcas de una vieja insolación
Sintonicé en la radio a Billie Holiday pero se mezclaba
con los salmos de una iglesia
Cuántas veces dijiste de cambiar la antena por otra de cobre?

Luego te hice de comer
Pensé en algo que no le cayera mal a tu estómago
esa bestia vacía, indiferente
Separé  el coliflor
como se separa Fiyi en islotes pequeños
Comimos despacio
digiriendo un dialecto,
una fruta tardía

"Cuánto más rápido el proyectil más resistencia encuentra"
dijeron ayer en el discovery
Hablaron de las flechas, de las balas y del cubo de arena
Luego el derrumbe de un edificio en Bangladesh
me arrancó toda la tarde

El tele que me regalaste
me obliga a pensar demasiado
Viste cómo para cada ser las cosas cambian?
cómo en Bangladesh el aire pueda ser un derrumbe
para los peces un puñal
y para mí una pantalla diferida, inteligente

Por eso he comenzado a pensar en vos,
en el derrumbe sincronizado,
en la incapacidad de las balas para traspasar cubos de arena,
en separar lo tardío en islotes pequeños,
y en ese pez que se saca fuera del agua,
para dejarlo así
a merced del polvo

jueves, 11 de julio de 2013

la muerte en un film de Woody Allen

Temo a los poemas cerrados como hombres solos
A los mapas de ciudades hundidas o inexistentes
A los perros atados en las fábricas
 a los manojos de llaves
a las mujeres que harán de mí  su Atolón Bikini
Temo a la palabra huésped
al suspenso de una dicha que se tarda
Al rastro del ciego
a los coleccionistas, a los testamentos
Temo al vaivén de los santos en las procesiones
a las ancianas de pelo rojo
a Cècile, de bonjour tristesse
a la canción que pusiste el día de nuestra muerte
Pero sobre todas las cosas temo al asesino
en el sueño recurrente de mi padre,
a su víctima
y a esa parte que quedó

viva para contarlo

lunes, 8 de julio de 2013

Siamesas

“Dos mujeres caminan por la calle / sugiriendo efecto mariposa, terremoto y oleaje inmenso”
Andrea Cabel


Dos mujeres
Con temor a devorar
su misma carne
tejen el muro sanguíneo
del espejo,
Tiran de idéntica cuerda
Y levantan su rostro al unísono.
Antiguo dolor compartido
sin partir
de un viejo parto.

Dos mujeres desmoldadas
de un algo que perdía
ya mantos con huesos
de niñas rotas
vueltos a nacer
pero entre sí cocidos
por los indecibles nacimientos
del karma

Ensamblaje infantil
de una en una,
una en la otra,
otra del adentro,
una de sí misma,
que es su otra embutida
en sola salada sangre
que pasa por distintas venas
gritando
la distinta herida
de único retrato.

Una llora (de un solo lado)
la desdicha
que la otra lapidaria bebe
en el silencio.

La otra siente en el alcohol
de su ebria hermana la alegría
y canta
lo que ésta enmudece con espanto.

Pero gustan de hombre diferente,
y cortan su pelo
con peinados otros
que sueñan lucir en la cita a solas

Han seguido vivas
congestionadas por el ansia torrencial
de los desprendimientos

de su sola sombra

Solita sombra arrastrada
por los giratorios rayos
de sus acopladas luces


Morirá una
en la carne de la otra
sujeta al lomo
de su pena semejante
a su hermana sin frontera.





de Quince, Antología poetas mujeres de Córdoba (2010)

Mubarak

  “Antes un cubo de agua era más valioso que nuestros propios hijos" Tovognaze Lavo la sangre de mi periodo en agua color café La...