viernes, 27 de septiembre de 2013

lustrar


Como todas las mañanas, 
tomé la gamuza
rocié el Blem
y lustré el ataúd del fondo

Lustré 
el tórax de un gigante congelado
Lustré 
el árbol ahuecado de un zoológico
Lustré 
el torso de un cristo embalsamado
Lustré 
la maceta de una planta venenosa
Lustre 
un instrumento de percusión solitaria
Lustré 
la cartuchera de una fibra imborrable
Lustré 
la cáscara de una semilla a la intemperie
Lustré 
el caparazón de un ciervo inalcanzable
Lustré 
el capullo de un insecto que se pierde
Lustré
la nave de un ser que nos deja
Lustré
el escudo de una moneda extranjera
Lustré
la falsa alcancía de la muerte



de El animal no domesticado

8 comentarios:

  1. Bello, hasta me pareció sentir la fragancia del blem de lavanda!
    Gracias!
    y te consulto, ¿dónde puedo conseguir tus libros?

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    Respuestas
    1. Gracias.Escribime y contame dónde estás, invaziva@gmail.com

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  2. Qué poema tan sugerente. Voy a leerte más.
    Gracias por esas palabras.

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  3. ¿Existe alguien que pudiera hacer de ese caparazón una metáfora más amable ? Reto al Olimpo, cuando Lauris habla calla el viento.

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  4. Ese final, mi Lau........ufffffffffffffffff. Te quiero mucho. Te dejo un abrazo enorme. Espero que te encuentre al otro lado ....

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  5. Para que las cosas opacas brillen...

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