martes, 28 de noviembre de 2017

xxx



Para un jardinero avezado
entregado al frenesí de la poda
todo desborde es un error
merece su corte
No es esta la actitud del amor
ni es la poda toda la virtud
de un jardinero
hay una perversión mayor y consiste
en perdonar el error
en esperar lo irrefrenable
sólo por regodearse en la visión:
el ahogo nace siendo un detalle
que nadie advierte
y este sí
es para el amor
un deleite.




1 comentario:

  1. Este poema es para profundizar (en gallego diríamos afondar, como si fuera necesario tocar fondo a riesgo de no volver a la superficie). ¿El jardinero sería el que socializa el jardín, el que lo contiene y lo limita a unos parámetros, lo humaniza? ¿Puede hacerse lo mismo con las pasiones? Abrazo Laura!

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