martes, 4 de enero de 2011

Siamesas


“Dos mujeres caminan por la calle / sugiriendo efecto mariposa, terremoto y oleaje inmenso”
Andrea Cabel


Dos mujeres
Con temor a devorar
su misma carne
tejen el muro sanguíneo
del espejo,
Tiran de idéntica cuerda
Y levantan su rostro al unísono.
Antiguo dolor compartido
sin partir
de un viejo parto.

Dos mujeres desmoldadas
de un algo que perdía
ya mantos con huesos
de niñas rotas
vueltos a nacer
pero entre sí cocidos
por los indecibles nacimientos
del karma

Ensamblaje infantil
de una en una,
una en la otra,
otra del adentro,
una de sí misma,
que es su otra embutida
en sola salada sangre
que pasa por distintas venas
gritando
la distinta herida
de único retrato.

Una llora (de un solo lado)
la desdicha
que la otra lapidaria bebe
en el silencio.

La otra siente en el alcohol
de su ebria hermana la alegría
y canta
lo que ésta enmudece con espanto.

Pero gustan de hombre diferente,
y cortan su pelo
con peinados otros
que sueñan lucir en la cita a solas

Han seguido vivas
congestionadas por el ansia torrencial
de los desprendimientos

de su sola sombra

Solita sombra arrastrada
por los giratorios rayos
de sus acopladas luces


Morirá una
en la carne de la otra
sujeta al lomo
de su pena semejante
a su hermana sin frontera.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Presentación



QUINCE Antología de poetas mujeres de Córdoba

elena annibali
laura fobbio
elisa gagliano
laura garcía del castaño
mariela laudecina
juana luján
natsuki miyoshi
yanina molina
eloísa oliva
paula oyarzábal
laura pratto
anahí ré
leticia ressia
paula soruco
eliana zaghis

gabriela milone -prólogo-

marina llaó -diseño de tapa/contratapa-

tintadenegros ediciones:
guillermo bawden
diego castaño
mariano loza
gabriel riobó

gustavo paredes -diseño de logo-

tintadenegros ediciones

presentación de " QUINCE Antología de poetas mujeres de Córdoba".
Bordes, Espacio Cultural -Marcelo T. de Alvear 837, Bº Guemes-
jueves 16 de diciembre, 19:30 hs.

te pensás perder esta fiestita de 15?...

viernes, 22 de octubre de 2010

La cápsula


De pronto la muerte, como una cápsula inmóvil.
con manos de piedra apoyadas en todo,
con un solo y enorme pensamiento de tristeza.
La mañana para poder decir mas tarde,
el invierno para contenerse el deseo de las flores,
lo que se marchó temblando sin darse vuelta ni una vez.
Algunas cosas fijas, heladas, comportables, mudables, parecidas,
la soledad que anduvo mis primeros pasos;
y la muerte siempre a la izquierda de todo,
como un monstruo preparado para echarse a reír
sobre el equilibrio construído dolorosamente,
dejándose caer de lugares flojos,
súbitamente hasta la pérdida.
Ya lo he llorado todo, de antes de mi,
hasta lo que no puede pensarse,
como una gran inundación que se lleva
el último sitio para sentirse a salvo.
Ya he emergido lo suficiente, pero sigo viendo el mar,
en medio de lo verdadero, sigo viendo el mar…
Y este monstruo de la muerte semejante a un estampido de trueno.
Y este golpe con su puño cerrado al centro de mis huesos.
Y estos pasadizos gastados de tanto correr a buscar una puerta.
Y esto de peinarse con la cara cubierta de duelo.
Ya no quiero controlarme para nadie,
ni llevar sólo una mano de pie porque la otra está oprimiendo mi pecho.
Ni saludar con la frente cuesta abajo,
ni ver como sucede la paz, como un acto momentáneo y fallido…
fallido sobre todo.
Estoy de pie,
pero también desparramada junto a todos los juguetes de mi infancia,
juguetes despiadados para el crimen.
Estoy viva,
pero también planto una cruz,
para morir junto a la cruz de lo irremediable.
Ya he revelado la totalidad de mi fuerza.
Ya he gritado durante un año entero
para poder huir de esta palabra que no se detiene.
Él sufre, y yo sufro como él, igual que él, y aún más de cerca.
Sufro ese tramo entre el cuerpo y el alma.
Sufro el que debiera estar aquí, el que tenga que estar allí,
donde apenas lo distingo como un sorbo de lo que es,
de lo que apenas es para él, y de lo que ahora es para mí.
Y todos los tramos como éste de ida y vuelta.
Mis recuerdos lo han trascendido todo, con su extraordinario poder de viaje,
clavándose en cada extremo de mi corazón, pasando silencio, pasando hambre…
pero sobre todo silencio.
Y yo quise curarlo de este duelo, tan solo con apoyar sus manos
hasta empujarlas de este lado, para que cayera aquí,
incesantemente hasta derribarlo de este lado de la vida.
Pero hay mucho silencio para oscurecer el día, para desocupar un cuerpo,
para atrapar una mano y otra vida y llevárselas a la muerte,
con esa obediencia admirable y puntual de llevarle todo a la muerte,
y adquirir el dolor, al interior de todo…

domingo, 3 de octubre de 2010

lunes, 6 de septiembre de 2010

Grata Desgracia

Loba manca, laucha esteparia





Ya llegó: DESGRACIADAS

formato:plaqueta doble faz
color:azul, blanco y negro
medidas: 34 x 14cm.
Papel: ilustración
Poemas: a discreción
Precio: sin cargo

Solicitela en cualquiera de sus dos sucursales:
www.lauchamanca.blogspot.com (Leticia Ressia)
www.lapalabrasembrada.blogspot.com (Laura G. del Castaño)

miércoles, 11 de agosto de 2010

Susana Arévalo - Redoble

...doble de alma?

De la naturaleza del otro.
Del remanso
del registro
del resuello del otro yo,
Del cobayo del tatuaje sin cuerpo.
del lenguaje sin texto.
Del vino de la sabiduría.
Del oficio del exceso.
Cantinela abisinia.
Tributo de ultratumba.
Persecución del viento.
Afeites de fonema.
Sintagma separado del trigo.
Oxímoron a merced de la Enceguecedora.
Ojos en blancos de zinc
de plomo
de titanio.
Mucho Museo de la Novela de la Eterna
Mucho para mis adentros.
Mucho en carne viva.
Mucho Eclesiastés.
Ahh, las hienas…
Denso empestre negro de la vid.
Ahh, los cuervos negro de humo
Negro de ala cuervo
Negro marfil.

Paleta baja.
Altiplano. Tundra.
Me importa un bledo el género
el estilo.

El bizarro registro del lenguaje sin cuerpo.
El texto sin tatuaje de mi oficio sombrío.

miércoles, 16 de junio de 2010

No temas al raptor - Horacio Castillo

Ahora que desciendes hacia el fondo de la tierra
no temas al raptor ni al lugar donde te lleva
ni el tiempo que permanecerás donde no existe tiempo.
Recuerda los días felices, cuando jugabas con tus compañeras
recogiendo trébol y azafrán, violetas, lirios silvestres,
aquella flor morada que llevó tan dulce sueño
a tus ojos cuando se partió la roca del destino.
Recuerda cuando al atardecer rondabas junto al mar
sintiendo la canción de la espuma en tus tobillos,
inclinándose a tomar una piedra inmune a la tormenta,
a mirar el mundo a través de un traslúcido huevo de pescado.
Y la caverna donde nos refugiamos cuando empezó a llover,
lo lejano y ajeno que parecía el trueno,
el instante en que el búho nos miró con sus ojos amarillos
y abrimos, atónitos, el libro de los ciegos.
No temas. Los muertos son mansos animales,
andan entre las piernas y sólo buscan compañía,
un poco de calor para soportar la sumisión.
Háblales, si quieres, es lo que más necesitan, cuéntales
historias de corderos o de árboles, intenta una caricia,
pero sobre todo enséñales a estar muertos.
La vida necesita de la muerte, pero la muerte
necesita de la vida-la vida es la muerte de la muerte
y asciende a borbotones desde la raíz al fruto
dichosa y a expensas del triunfo de los muertos.
No temas. El raptor es rey y a su lado reinarás
no sólo sobre los muertos sino también sobre los vivos,
porque allí abajo se amasa la harina inalterable,
allí, en el oscuro caldero, se cuece la nueva vida.
No temas. Y ahora que desciendes al fondo de la tierra
deja que se cumpla lo que se tiene que cumplir
y regresa, aquí donde los brazos se abren impacientes,
donde esperan el viento con la semilla del doble abrazo

Mubarak

  “Antes un cubo de agua era más valioso que nuestros propios hijos" Tovognaze Lavo la sangre de mi periodo en agua color café La...