martes, 23 de agosto de 2011

Algo sobre mi padre


Todo tiene solución exepto la muerte
-decía mi padre-
Aunque claro, decía esto cuando estabamos del mismo lado
cuando pensaba una solución para no irse.

Ahora él está muerto.
Qué dirá de la muerte ahora?
quizás no piense soluciones,
porque la solución de la muerte es otra muerte
eso lo digo yo,
que me quedé aquí, de este lado

Nunca más supe de él,
No tuve apariciones, ni ruidos, ni sueños
perturbadores.
Quizás él, en su lado esté vivo,
y piense que yo estoy muerta en otro lugar.
Quizás espere de mi apariciones, ruidos
y sueños perturbadores.

Quizás los dos ya no buscamos soluciones,
y sólo hayamos quedado en medio de una fe
espalda con espalda,
sin darnos vuelta a mirar
que somos uno
que no se encuentra.

jueves, 4 de agosto de 2011

la culpa


De vez en cuando un nudo en las cuerdas vocales
Restos de un misil en las entrañas de los ojos
Coserse las heridas con un hilo tristísimo.
Fijar la mirada en el retrovisor del pasado
y quedar con la boca mordida por un perro
con cicatrices donde nadie hubiera imaginado pozos.
Si pudiera dejarme sobre la mesa
como dejo una llave,
enterrarme en la tierra de las plantas.
Si pudiera llamarme Juan
pero hay demasiados Juan
Uno que pide limosna, otro que pone la mesa,
otro que va a la guerra a lustrarse las heridas
o apoya su oído en la pared para sentir la música.
Si pudiera bañarme con la ropa puesta.
Arrancar la sangre eficazmente edificada.
De vez en cuando vivo en este castillo de arena
me revuelco en las extremidades de los días,
o caigo con un solo hueso hundido
o calco tu mano deshecha en la mía.
Si pudiera levantar el error como levanto una piedra,
llevar la piedra y el error hasta el río,
aunque no hay río en el desierto, que nada ha leído
de la piedra y éste error.
Abrirme por la espalda y rellenarme yo sola,
De pura loca ausente, de pura muerta perdida.
De vez en cuando la viga en el ojo.
Esto de quebrarse al ras como una uña al borde de la carne.
Esta es la culpa que todos miran y hablan de cerca
pero están lejos,
del otro lado del río y de lo trágico.
Si pudiera huir de a pedazos,
pero no soy una muñeca de trapo mordida por un perro
aunque sí me duelen las costuras con hilo tristísimo
y llevo la culpa que todos miran
aunque no pueda dejarla como dejo una llave.
Tampoco me llamo Juan,
pero a gritos lustro las heridas de guerra
y llevo un misil,
donde nadie hubiera imaginado pozos.


De La vida en que sueñas

lunes, 1 de agosto de 2011

Dicen que el miedo habla de noche


Dicen que el miedo habla de noche
que si lo escuchas
le crecen alas,
y se convierte en el pájaro de la inquietud

Dicen que el pájaro de la inquietud
canta a los muertos
que si lo alimentas
pide por ellos
les habla en su idioma

él te ofrece su perdón, su rostro,
un huesito para gastar a escondidas.
Te exige más semillas.
Y vos,
que no tenés más aliento que la fábula del poema
su dolor, sus contracciones,
que no recobras nada de la vida
tras el sueño,
Qué haces?
Salís a buscarle pan, resurrecciones.
algún alpiste.
Con ramitas de tu culpa le sueldas una jaula
para que no se escape.

Crees en él como en un dios
el señor que pastorea en tus entierros
y come de tu insomnio.

Le basta con que de vez en cuando
le converses,
le hagas escuchar de tus desgracias,
le subas el volúmen por las noches.

Porque el miedo canta de noche,
con el idioma de los muertos
y vos,
lazarillo envuelto en la gloria de su amo,
por algo,
por algo le entiendes.

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Azar y fatalidad
no se parecen.
Uno busca el azar como una llave mágica.
Le hace tomar partido,
le pone una silla,
le deja ofrendas, un vaso con agua,
tabaco, oraciones.
Se paga, se vende, se regala
para obtener de él
una raspadita,
un numerito
de su antojo.

La fatalidad te busca, te elige
es un yuyo que desde el patio
espía tu casa.
Un yuyo que nadie sembró
y que a nadie molesta
pero que un día
crecerá,
será una planta gigantezca
que de pronto
entra a tu casa
por la puerta del fondo.

lunes, 18 de julio de 2011

El poema es sólo esto

El poema es sólo esto.
La galletita del enfermo,
el vaso con agua del moribundo,
la propina del que abrió todas las puertas,
la visita del preso,
un techito para el insolado,
la masturbación del viudo,
el trueno en la sequia de toda una vida,
un remo en el oleaje de los hombres,
el primer canto del gallo,
la medalla en el respaldo del agobio.
No le pidas amistad, resurrección, cuidados de enfermera.
No te dará apellido, vacaciones, hospedaje.
No le des conversación.
El poema abandona tu oscura importancia
te convierte en su rehen, su leña, su mascota,
en alguien que abandona sus certezas
para hundirse en el desierto
en señal de espejismo.

lunes, 4 de julio de 2011

¿Quién te persigue?

Quién te persigue?
Dios, el tiempo, la fatalidad, el miedo,
la tentación, el soborno,
una misión
alguien que huye?

Qué vas a decir cuando te encuentre?
Que no estás
Te harás el muerto
para que la muerte no te alcance
te desvivirás para no vivir
Dónde vas?
Al lugar de tus poemas,
al frenesí de la vejez?

Qué hay al final de todo?
una puerta, un espejo, un borde.

Qué es la reencarnación?
Un hueco al fondo de dios?

Qué te impulsa?
el viento, los brindis,
la curiosidad, el deseo,
la marea de los hombres?

Qué te retrasa?
el error?
la invalidez, la mediocridad,
el juego,
las incógnitas?

Qué das de comer a esas palomas?
Qué de tu paz, qué de tu desolación o tu espera?

Qué belleza nos embellece y cuál nos da el consuelo?
En otra vida leeré los poemas que hoy escribo?

Lo real va por detrás de la visión
y la visión por detrás del sueño.
La mirada siempre está un paso adelante.
El sueño es
inalcanzable.

martes, 31 de mayo de 2011

se habla cada vez con más certezas

Así, como el color del humo presume la voracidad del fuego.
o el cauce de un río, su arrebato.
por cómo naces se adivina el carácter
por la línea de tu mano los hijos que te esperan
por la forma de tu cráneo la inteligencia
por el ancho de tus huesos, tu fortaleza
por tus actos la magnitud de tu entierro
y por tu cadáver la demora de tu olvido.

lunes, 9 de mayo de 2011

Al dios rey de la palabra

Aunque perseveres en tus gritos
de caótico semidios
y sientas crecer en cada renglón
la gracia de tu carne,
no llegarás más alto,
que ese hombre de rodillas,
que todas las noches,
abrazado al honor de su vasta memoria,
implora en su aliento,
el poema o el infierno,
que merecer
por la mañana.

Mubarak

  “Antes un cubo de agua era más valioso que nuestros propios hijos" Tovognaze Lavo la sangre de mi periodo en agua color café La...