viernes, 20 de enero de 2017

el error








viniste ayer

Los animales nos miraban comer
deseaban lamer el rencor de nuestros dedos
Los nervios te consumían como dos tentáculos
De pronto hablaste
haciendo ese sonido metálico del remordimiento
Una vez más te perdoné
cegándome floralmente, reíste
a falta de tartamudez, reíste
mientras la tarde encendía
su inapetente pulsión
Acaricié tu cabeza como un jardinero
acaricia un geranio
y advierte
ese detalle vigoroso improlijo
lo metálico de la poda se unió al unísono
con  tus palabras
una vara roja estalló
viva

Irrefrenable

jueves, 19 de enero de 2017

panal




El panal que sacaste de la ventana está ahora sobre la pila de libros
casa flotante, juicioso glaciar
con sus piezas desnudas y sus habitantes perdidos
Te gusta observarlo mientras tomamos té
su reino paralítico
perdura
y cruje de noche
Cuando no duermo, me siento frente a él
y observo como en una vitrina
exhibida a escala
nuestra propia fortaleza
un panal acartonado que nos engulle
la pureza de un tumor
que aumenta de tamaño

para despedirnos

jueves, 27 de octubre de 2016

la sangre del día




del animal tendrás
la nobleza y el auxilio
del hombre su partida y su rabia
del poema su viaje y su martillo
te volverás
loco de hambre
gris de sufrimiento
Exorcisar es el aliento
arder será el descanso

domingo, 4 de septiembre de 2016

no laves tu herida


No laves tu herida,
mejor, háztela lamer por una perra en celo
háztela calcar y luego arroja el dibujo.

El agua es conductor de lo que vuelve
El agua tiene memoria de elefante
Jamás se irá con ella. No se irá.

Tendrá la apariencia de lo que sigue brillando,
un hamster hospedando al lobo,
atacando a quién lo domestica.
Porque el agua parece doméstica.
Tiene la paz del raro que no auxilia,
el espejo donde toda bestia se enfrenta y  reconcilia.
Por eso, háztela lamer por una perra en celo
Háztela calcar y luego arroja el dibujo.

No conviertas tu herida en un tatuaje.
No le escribas ni la rayes.
No taches en ella los días del ausente.
No la interrogues. No la molestes.
No te conviertas en tu herida.
Ponle una lámpara. Pero no cualquier lámpara
Digo la luz de la escritura
La luz de la escritura sobre sus manchas, estériles, y mal vestidas.
Caliéntala para que abrace al silencio.

Lo que se va con el agua regresa en otra sed
y es como un insecto cuando ruge
y no miente
que viene por tu sangre.

Los demonios del mar

viernes, 5 de agosto de 2016

mundo que insinúa su final

cada día es la locura de edificar el sueño
o el miedo de derrumbarlo
Nos asfixiamos debajo de la almohada
Somos dueños de salir de casa
pero no de olvidar
Hay fotos lanza tristeza
relámpagos al corazón del equilibrio
Cada día se merece o se comporta
tironea de nuestra voluntad
Viajas en pleno temporal con un evangelista
No temas - dice, mientras el auto se sacude
No temas, sólo admira el poder de Dios
Cada mañana es la estática o el espasmo
La soberbia o la rendición
Arde el nylon de la memoria
se quiebra el alma de tus huesos
en la mudanza se pierde un rosario
se encuentra el recuerdo de una comunión
Nos mantenernos a flote
Un relámpago castiga tu frente
amplia tu fantasma
Bordas el poema con que presumes ahorcarte
Tose tu madre su fiebre nocturna
Se refleja el cazador
Deambulamos por la superstición
Te sometes a la imposibilidad como a una adicción
solitaria e inevitable de espera
Magnificas la espera:
el cuchillo en la taza que alguien
dejó en la mañana
Cada dia la vejez acecha
el futuro constipa
esa ola te ignora
aquel sobre no llega
El hambre prodigiosa
un mundo complace o destroza
insinúa su final
antes que anochezca

jueves, 21 de abril de 2016

una mujer revienta un neumatico


Cada día es un punto
vamos uniendo un recorrido
pautado hasta el final
hasta develar
la trayectoria de  una flecha
el círculo que podría ser
la colmena
un disparo
una mujer revienta un neumático
se sale del camino
años atrás fumaba en el balcón
pensando el título de un poema
también buscó una clave
tuvo las manos heladas
el corazón en blanco
se puso al resguardo del granizo
dejó el pan a la intemperie
derramó la sal
contuvo el odio
abrió una cama ofreciendo
la liebre tibia de su herida
mientras une
los acontecimientos
se  sale del camino
ha llegado al punto inicial
ha dado sin pensar
con la forma



viernes, 11 de marzo de 2016

mientras lavo los platos


Somos contradictorios
Cerramos las persianas de una casa serena
para dar cuerda a la musiquita del corazón
y ver crecer el agua en un pequeño rectángulo
usamos la silla para arrimar una puerta
Nos costeamos a la verdad
para cavar
donde no hay indicio ni sosiego
para terminar despedazando la luz
de un conejo de goma
nos jactamos de no saber picar
igual tapiamos el auxilio
calcamos el veneno
los muertos se anotan en la libreta del truco
el odio se recolecta en la tacita de plástico
la precariedad finalmente estalla
Nos atrapa el amor, no cualquier amor
el que se mastica
el que se astilla con el espejo partido de su bondad
el que habla atorado con un rayo
Decimos adiós revolviendo el café
Anhelamos una tibieza punzante
nos fascina el rumor
el musgo que rodee la piedra
y cuando al fin llega la noche
damos cuerda a la musiquita del corazón
para ver crecer el agua en un rectángulo
y así sumergir
imitando el movimiento del ahogo o el recate
de la asfixia o la persuasión
Será un plato, un vaso
la cabeza de un reino
Placentera mecánica
la de hundir
con gracia
y salvar
con desprecio